Música del blog: Jaroussky ('"Si pietoso")

domingo, 24 de enero de 2016

De atajos y tempestades

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Lo que está ocurriendo después de las elecciones generales del 20-N resulta apasionante, no tanto por la vertiente política del asunto, como porque supone un momento inmejorable para observar los comportamientos humanos. En lo político, opino que cualquier pacto que surja resultará  de todo menos bueno. Un gobierno de continuidad ya sabemos lo que es. Y cualquier opción de cambio se dará de bruces con la ‘troika’, que es quien verdaderamente manda en Europa.

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martes, 10 de noviembre de 2015

Mil mujeres muertas desde 1999



A mí lo que me alarma es que muchas mujeres que sufren maltrato callen o que las denuncias no sean eficaces por las lagunas de la ley y la indiferencia de la administración para enmendarla. Reconozco que nos encontramos ante un tema complejo al tratarse de conflictos entre allegados, en los que intervienen factores emocionales y de otro tipo, pero eso no le resta un ápice de urgencia ni de importancia.


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miércoles, 14 de octubre de 2015

Si no puedes volar, pide a alguien que te empuje




Sucede, en ocasiones, que la voluntad necesita de un impulso exterior para activarse. No es que ésta permanezca ausente, sino que a veces la fuerza de las creencias limitantes ata, paraliza y confunde. Por ejemplo, yo puedo desear algo razonable o la vida me conduce de forma natural a ese algo, pero he adoptado unas ideas rígidas que me impiden lanzarme. Entonces necesito un empujón. Como ocurre en la siguiente historia.


EL VUELO DEL HALCÓN


Un rey recibió como obsequio, dos pequeños halcones, y los entregó al maestro de cetrería, para que los entrenara.

Pasados unos meses, el maestro le informó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro no sabía qué le sucedía: no se había movido de la rama donde lo dejó desde el día que llegó.

El rey mandó llamar a curanderos y sanadores para que vieran al halcón, pero nadie pudo hacer volar al ave.
Encargó, entonces, la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió. Al día siguiente, por la ventana, el monarca pudo observar, que el ave aún continuaba inmóvil.

Entonces, decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al halcón. A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines.

El rey le dijo a su corte:


-Traedme al autor de ese milagro.

Su corte rápidamente le presentó a un campesino.

El rey le preguntó:

- ¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres mago?
Intimidado el campesino le dijo al rey:

- Fue fácil mi rey. Sólo corte la rama, y el halcón voló. Se dio cuenta que tenía alas y se largó a volar.


jueves, 24 de septiembre de 2015

La fuerza de la voluntad



Los seres humanos hemos nacido libres, al menos en nuestra cultura occidental. Claro que la libertad puede ser un hecho discutible. Hay muchas cosas que nos condicionan: las costumbres, las tradiciones, las servidumbres (en el ámbito laboral y familiar)… De esto somos, más o menos conscientes.

También soportamos hipotecas inconscientes: Las modas y las convenciones nos indican qué tenemos que vestir, cómo nos tenemos que comportar, que es deseable para el grupo social al que pertenezcamos… Y todo esto no está mal. Después de todo, las personas somos seres creados para vivir en comunidad.

La cuestión es cuando los ‘mandatos’ de la cultura nos llevan por un camino equivocado, con el riesgo de que, cuanto mayor es el tramo que recorremos, más nos cuesta volver atrás o cambiar de dirección.

Esto es muy evidente cuando nos damos cuenta, por ejemplo, de que estamos cultivando hábitos poco saludables: cuanto más tiempo se mantienen, más cuesta modificarlos y todos los esfuerzos pueden resultar baldíos.

Nuestra cultura de las prisas nos empuja a tenerlo todo de forma inmediata. Y si no es así, arrojamos fácilmente la toalla. El coste de abandonar un objetivo importante afecta tremendamente a nuestra autoestima. De modo que cuando queramos hacer un cambio en nuestra vida no pretendamos hacerlo de golpe. 

Marquemos unas metas realistas y avancemos poco a poco con la fuerza de la voluntad. Quizás no seamos tan libres como pensamos, pero la voluntad es algo que siempre tenemos al alcance de la mano.

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