Música del blog: Jaroussky ('"Si pietoso")

sábado, 20 de septiembre de 2014

Destino: Utopía



En estos momentos políticos que estamos viviendo, triunfan las utopías, pero quizás Utopía no sea más que la capacidad de ver la realidad con nuevos ojos. Eso es lo que nos posibilita la Mindfulness. He aquí un precioso relato que nos habla de esto. Se titula, precisamente, 'Utopía'.

Cuentan que una colonia de hormigas decidió un día salir a excursión, iban en busca de un nuevo lugar donde pudieran crear su nido y sentar las bases de la nueva colonia, un lugar al que el mundo recuerda como Utopía.



Y dice la leyenda que las hormigas viajaban y viajaban, y el camino se volvía cada vez más penoso y peligroso. Algunas hormigas decidieron regresar, otras se quedaron varadas en el camino, pues carentes de ánimo pronto la debilidad las invadió y fueron incapaces de seguir adelante.

Pero sucedió que la colonia se juntó, renovó los pactos, restablecieron la confianza y continuaron todas el camino, salvo un grupo que decidió regresar al nido en que vivían antes, plenamente convencidas de que esa tierra llamada Utopía no era sino el fruto de una imaginación muy desarrollada pero desgraciadamente irreal.

De la colonia original, únicamente seguían aferradas al sueño unas cuantas hormigas, el paisaje cambió y se encontraron de pronto ante una gran montaña que había que subir, enfrentando los peligros de los precipicios y las bajas temperaturas, todo ello sumado a la ausencia de agua y comida.

Muchas consideraron que era imposible escalar la montaña, sólo tres hormigas decidieron que valía la pena intentarlo, pues tal vez al otro lado de la montaña pudiera existir ese mágico mundo de Utopía.

Iniciaron el ascenso y quedaron abajo las hormigas temerosas, pero con la promesa de que si encontraban algo las aventureras, regresarían y las invitarían a seguir adelante. Pero el ascenso duró largo tiempo, se sucedieron los días y las noches y las hormigas que se habían quedado en el valle se hundieron en la desesperanza y decidieron regresar a unirse a aquellas otras que ya habían claudicado en el viaje.

Y nuestras tres amigas subían todavía aferradas al último hálito de fe que les quedaba, una de ellas cayó al precipicio al descuidar un poco el paso que llevaba, las otras dos apesadumbradas decidieron seguir en honor a aquella que había caído.

Pronto, una tormenta se dejó abatir sobre los cuerpos de nuestras cansadas hormigas, buscaron un refugio en una cueva y ahí se mantuvieron; pero la tormenta no cedía y pasaron dos días y tres días y las hormigas estaban a punto de morir de frío cuando una de ellas le dijo a la otra:

-Este viaje en que nos hemos embarcado, ¿Cómo saber si no nos ha traído a la muerte?, Empiezo a creer que Utopía no es sino un bello sueño pero se encuentra más allá de nuestras posibilidades.

La segunda hormiga escuchó largo tiempo las dudas de la primera, yal final sólo contestó:
-La vida de una hormiga sólo tiene sentido cuando ha emprendido el viaje hacia el mágico mundo de Utopía; sin un destino final, ningún viaje tiene sentido.

La otra hormiga avergonzada calló, y se unió a la paciencia con la que la segunda hormiga esperaba a que la tormenta cediera.

Días después cuando las nubes despejaron el cielo y el sol derritió las nieves que cubrían la montaña, las dos hormigas pudieron salir y muy pronto observaron a un maravilloso valle que se extendía a los pies de la montaña, pero era el mismo valle que ellas habían tenido que recorrer.

Se dieron cuenta que Utopía no era sino la tierra de donde ellas procedían, pero había que subir hasta la montaña para darse cuenta de la belleza que poseían sin saber.

Llenas de gozo emprendieron el descenso, pero no encontraron a las hormigas que habrían de esperarlas en el valle, encontraron a muchas otras que vivían en los diferentes nidos al pie de la montaña y más adentro en el valle. Y a todas ellas las hormigas les hablaban de que ya vivían en la tierra de Utopía y que el paraíso era ese y no otro, todas las hormigas que escuchaban las tachaban de locas y decían que habían enfermado por haber permanecido tanto tiempo en la montaña.

Pasaron los años y los siglos y los milenios, y el hombre sigue buscando aún una tierra de ensueño y magia a la que busca llegar atravesando valles y subiendo montañas, salvando peligros y descubriendo misterios.

Tal vez algún día logre subir tan alto que pueda hacer el mismo descubrimiento que nuestras amigas las hormigas.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Incoherencia y oportunismo


Coherencia es sinónimo de lógica. Sabemos que mantenerla no resulta fácil y menos aún en momentos de quiebra personal o colectiva, en los que salvar el tipo del descalabro ya es suficiente. Como sucede con nuestro ser, cuando la desarmonía de sus elementos permite que lo empiecen a colonizar elementos oportunistas, el cuerpo social está empezando a ser objeto de este tipo de fenómenos.



viernes, 5 de septiembre de 2014

Creencias y verdad o los peligros del fanatismo

 
He hablado más de una vez sobre las creencias, ese sistema de supuestas verdades incuestionables que configura nuestra cultura y nuestro equipamiento personal. Las creencias, que emanan de los valores, son necesarias para sostener el andamiaje social y nuestro propio equilibrio físico, mental y emocional. Y no descubrimos nada al afirmar que cuando se confunden con la verdad pueden fácilmente en convertirse en instrumento de fanatismo y de violencia. 

Recientemente leí un artículo de Pérez-Reverte, que ha inspirado éste. No me gustan en absoluto ni sus opiniones ni su forma de expresarlas, pero su teoría de que Occidente está padeciendo la Tercera Guerra Mundial y aún no nos hemos enterado despertó mi curiosidad. 

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lunes, 21 de julio de 2014

Nos vemos en septiembre

La necesidad del descanso y los ritmos de la vida

 
El sueño nocturno es una cuestión de ritmos biológicos. Pero los seres humanos necesitamos, además, un descanso de entre 10 y 20 minutos cada hora y media o dos horas de actividad (para algo se inventaron el hamarretako, la siesta y la merienda). Y, en vez de respetarlo, llenamos la agenda de compromisos convirtiendo nuestras jornadas en una carrera agotadora. Ahora estamos o vamos de vacaciones y procuramos compensar en un mes lo que hacemos con dificultad en un año.

martes, 15 de julio de 2014

¿Crisis de valores? No, los valores están por todas partes

 

A veces hablamos de crisis de valores. Parece que todo está corrompido en nuestra sociedad, pero si nos fijamos podemos encontrar sustancia por todas partes. No hay más que separar el grano de la paja.

En mi artículo para durangon.com pongo como ejemplo el fútbol. He aquí un extracto:

"Como sabemos, el fútbol es capaz de unir a todo un pueblo por encima de edades e ideologías. Ahí tenemos el ejemplo del siempre esforzado Eibar, que acaba de reunir la astronómica cifra de 1,7 millones de euros necesarios para militar en la Liga de las Estrellas. Todo un logro conseguido gracias, en buena parte, a la aportación popular. 

Y en los países más desfavorecidos, ayuda a los niños y niñas a sobrellevar la dureza de la vida y a desarrollarse personalmente".


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